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¿Cómo mejorar la eficiencia energética de nuestra vivienda?

Posted on Sep 18, 2013 in CASOS REALES | 0 comments

Eulàlia Figuerola

ARQUITECTO

Cap de projectes a ENZIM

¿Cómo mejorar la eficiencia energética de nuestra vivienda?

Cada día hablamos o encontramos una noticia con referencia a la Eficiencia Energética. Pero ¿qué es exactamente?

Podemos definir la Eficiencia energética como la obtención de los mismos bienes y servicios energéticos, pero con mucha menos energía, (lo que comporta un ahorro de dinero), con la misma o mayor calidad de vida y confort, con menos contaminación, protegiendo de este modo el medio ambiente, fomentando y alargando la vida de los recursos.

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Imagen: La casa que ahorra

El 40% de toda la energía en la UE se utiliza en los edificios y de este , 2/3 del consumo energético se utiliza para la calefacción y refrigeración *

*FUENTE: EURIMA

En este sentido, sabemos que para alcanzar los objetivos de la UE  de reducción de CO2 y ahorro de energía para el año 2020 tenemos en los edificios un gran potencial de reducción y ahorro.

La reducción del comportamiento ineficiente de un edificio, puede llegar a ser de entre un 20% y un 50%, dependiendo de las tecnologías actuales y la situación geográfica del edificio, de su fecha de construcción y su uso.
Pero para conseguir esta reducción tan importante debemos analizar la globalidad del edificio y todos sus sistemas.

Independientemente de las normativas y los compromisos internacionales, ¿a quién no le gustaría vivir con mayor confort y calidad de vida que ahora, en una vivienda más saludable, protegiendo el medioambiente y con un ahorro de hasta el 50% de la factura eléctrica?

Es imprescindible que se implanten, desde las administraciones, mecanismos que favorezcan la implantación de la rehabilitación energética. Esperemos que la Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas sea efectiva pero: ¿qué pasos debemos seguir para implantar en nuestro edificio una mejora real y eficiente de su eficiencia energética?

DIBUJO2

Indiscutiblemente, debemos empezar por la racionalización del uso y la gestión del edificio.Éste es un aspecto desconocido, ya que afecta a la implicación directa del usuario y a definir objetivos concretos para que estos aprendan a usar de forma eficiente su edificio o vivienda.Debemos realizar todas las actuaciones posteriores con el convencimiento del que la demanda energética y el consumo de nuestro edificio es el mejor posible dadas las características de este. Si podemos aumentar la eficiencia de aquello que tenemos sin inversión, solamente modificando y racionalizando nuestra gestión y uso del edificio, ¿por qué no hacerlo?

Una segunda actuación es la reducción de la demanda energética (real) del edificio, actuando en la envolvente de esta. La idea es reducir la necesidad de energía (calor o frio) que necesitamos para el confort. Se debe tener en cuenta que del consumo energético de una vivienda, el 47% corresponde a climatización, alcanzando el 74% si sumamos el ACS ( agua caliente sanitaria).

Es verdad que estas actuaciones tienen períodos de retorno más largos, pero si implicamos en el cálculo de amortización el crecimiento exponencial de los precios de la energía y la vida útil de los sistemas de reducción de demanda por aislamiento, nos damos cuenta que estas actuaciones fuertemente significativas son las que nos permiten alcanzar los objetivos que garantizan el cumplimiento de nuestros compromisos internacionales y las importantes mejoras de la eficiencia energética de nuestro edificio.

Esta actuación de reducción de demanda se centra en la mejora de la envolvente del edificio en cerramientos verticales y horizontales, suelos y cubiertas. La actuación en este sentido es, en gran medida, la introducción o mejora del aislamiento en estos sistemas.

Finalmente, y con el convencimiento de que se ha optimizado la demanda de nuestro edificio o vivienda, podemos ahora mejorar la eficiencia de las instalaciones. Esta mejora de la eficiencia puede complementarse con la mejora -energética y ambiental- de la fuente de energía usada para la climatización del edificio.

Muchas veces lo más inmediato y recomendado por los instaladores y técnicos es esta tercera y última actuación. ¿Por qué?

Tengamos en cuenta que la en la sustitución de calderas o introducción de un sistema de energía renovable la inversión es mínima y la amortización económica a corto plazo, pudiendo suponer un ahorro de la factura energética del 25%.  Pero ¿cómo sabemos la necesidad de esta actuación?

Si no empezamos por una racionalización del uso y una reducción de la demanda, todas estas actuaciones  que deben ser posteriores, no nos permiten ver y actuar globalmente en la rehabilitación eficiente de un edificio.

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