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Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en el sector de la construcción

Posted on Sep 5, 2019 in SOSTENIBILIDAD | 0 comments

Clara Ramoneda

ARQUITECTA TÉCNICA

En el sector de la construcción también tenemos deberes: Los ODS nos los indican

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son los objetivos globales para erradicar la pobreza, luchar contra la desigualdad y la injusticia y frenar el cambio climático entre otros. Estos objetivos fueron aprobados el 25 de septiembre del 2015 por la Asamblea general de Naciones Unidas como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible.

La nueva agenda (Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible) marcará la acción global para su desarrollo hasta el 2030, y junto con el resto de agendas globales (Nueva Agenda Urbana, Acuerdo de París sobre el cambio climático, la Agenda de Acción de Addis Abeba y el Marco de Acción de Sendai) configurarán la hoja de ruta de actuación para llegar a cumplir con el objetivo común: El Desarrollo Mundial Sostenible.

Los 17 objetivos aprobados son:

Cada objetivo tiene metas específicas que deben alcanzarse en los próximos 15 años.

En todos los objetivos tenemos una importante responsabilidad como profesionales y como ciudadanía. Hoy en este artículo nos centraremos en:

  • Salud y bienestar
  • Energía asequible y no contaminante
  • Ciudades y comunidades sostenibles
  • Producción y consumo responsable

La base de este objetivo es poder garantizar una vida saludable y promover el bienestar universal. Para lograr la meta de este Objetivo se establece que en el 2030 haya menos de 70 fallecimientos.

Se precisa de muchas iniciativas y cambios en muchos ámbitos. En el sector de la construcción tenemos una gran responsabilidad en la salud y el bienestar de la ciudadanía.

Debemos construir con materiales saludables y realizar un buen diseño para poder garantizar un confort y un bienestar óptimos. El estudio de la calidad del aire interior debe ser una prioridad en cada proyecto, cómo bien expusimos de la mano de Micheel Wassouf en el artículo «La calidad del aire interior y sus efectos en la salud»

«En los resultados de las monitorizaciones de los edificios convencionales es común encontrar que se superan con creces los niveles óptimos de concentración de ppm de CO2 con bastante frecuencia, así como altas concentraciones de otros gases y partículas»

Para poder prevenir estas concentraciones insalubres, se recomienda el diseño de un edificio que asegure una buena ventilación y la utilización de materiales ecológicos con bajas emisiones de componentes orgánicos volátiles (COVs). A la vez que no podemos olvidar la importancia de aspectos energéticos para poder garantizar unas condiciones óptimas de temperatura interior.

Nuestros edificios deben ser saludables para las personas que los habitan, nuestra apuesta es clara.

Una de las metas del objetivo es:

  • Para 2030, reducir sustancialmente el número de muertes y enfermedades producidas por productos químicos peligrosos y la contaminación del aire, el agua y el suelo.

La energía es fundamental para casi todos los grandes desafíos y oportunidades a los que hace frente el mundo actualmente. Ya sea para el empleo, la seguridad, el cambio climático, la producción de alimentos o para aumentar los ingresos. El acceso universal a la energía es esencial.

Como datos destacables:

  • El 13% de la población mundial aún no tiene acceso a servicios modernos de electricidad.
  • La energía es el factor que contribuye principalmente al cambio climático y representa alrededor del 60% de todas las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

Estos datos nos reflejan la necesidad de conseguir el acceso a un bien de primera necesidad cómo es la electricidad, así como garantizar que la generación de electricidad sea con energías limpias, como las renovables.

Nuevamente des de nuestro sector tenemos mucho trabajo que hacer.

Un estudio de ACAmbientales evidencia que al menos 900.000 personas sufrieron desconexiones de suministro en 2016, ante esta cifra  se recomienda priorizar las medidas estructurales como la rehabilitación energética de edificios o la mejora de la información y formación de la ciudadanía para su empoderamiento, en paralelo al desarrollo de medidas paliativas.

Con estas medidas se podría reducir el porcentaje del 15% de población residente en España que sufre temperaturas inadecuadas en la vivienda o retraso en el pago de recibo de suministros y/o alquileres/hipotecas, considerando ambos gastos, básicos para vivir dignamente.

Las metas de este objetivo son:

  • De aquí a 2030, garantizar el acceso universal a servicios energéticos asequibles, fiables y modernos
  • De aquí a 2030, aumentar considerablemente la proporción de energía renovable en el conjunto de fuentes energéticas
  • De aquí a 2030, duplicar la tasa mundial de mejora de la eficiencia energética
    • De aquí a 2030, aumentar la cooperación internacional para facilitar el acceso a la investigación y la tecnología relativas a la energía limpia, incluidas las fuentes renovables, la eficiencia energética y las tecnologías avanzadas y menos contaminantes de combustibles fósiles, y promover la inversión en infraestructura energética y tecnologías limpias
    • De aquí a 2030, ampliar la infraestructura y mejorar la tecnología para prestar servicios energéticos modernos y sostenibles para todos en los países en desarrollo, en particular los países menos adelantados, los pequeños Estados insulares en desarrollo y los países en desarrollo sin litoral, en consonancia con sus respectivos programas de apoyo

Estas metas tienen que ser nuestro A-B-C profesional, con nuestro trabajo podemos/debemos aproximarnos al máximo a ellas. Tenemos una responsabilidad social y ambiental.

Las ciudades del mundo ocupan solo el 3% de la tierra, pero representan entre el 60% y el 80% del consumo de energía y el 75% de las emisiones de carbono

Este dato nos debe abrir los ojos y actuar. Son muchos los problemas que existen para mantener ciudades de manera que se sigan generando empleos y siendo prósperas sin ejercer presión sobre la tierra y los recursos. Los problemas comunes de las ciudades son la congestión, la falta de fondos para prestar servicios básicos, la falta de políticas apropiadas en materia de tierras y vivienda y el deterioro de la infraestructura.

El sector de la construcción debe afrontar el reto de mejorar la calidad de vida de las ciudades, sin perjudicar el medioambiente, o minimizando su impacto.

Josep Bové nos habló en el artículo «Islas de Calor Urbano» sobre algunos de los factores que influyen en aumentos de temperatura en las ciudades:

En Barcelona se registraron temperaturas próximas a los 35 °C e incluso, en otras ciudades de España, se sobrepasaron los 40 °C.

Destacaremos los dos factores principales que influyen en este aumento de temperaturas en las zonas urbanas. El primero, la elevación de la temperatura ambiente consecuencia del cambio climático (el que no existe, según algunos). El segundo, el efecto conocido como «isla de calor», fenómeno que consiste en la acumulación del calor en las ciudades debido a la construcción con materiales que absorben y acumulan el calor a lo largo de las horas de insolación.

Algunas de las metas de este objetivo son:

  • De aquí a 2030, aumentar la urbanización inclusiva y sostenible y la capacidad para la planificación y la gestión participativas, integradas y sostenibles de los asentamientos humanos en todos los países
  • Redoblar los esfuerzos para proteger y salvaguardar el patrimonio cultural y natural del mundo
  • De aquí a 2030, reducir el impacto ambiental negativo per capita de las ciudades, incluso prestando especial atención a la calidad del aire y la gestión de los desechos municipales y de otro tipo

«El objetivo del consumo y la producción sostenibles es hacer más y mejores cosas con menos recursos. Se trata de crear ganancias netas de las actividades económicas mediante la reducción de la utilización de los recursos, la degradación y la contaminación, logrando al mismo tiempo una mejor calidad de vida.»

Tenemos diferentes herramientas y vías para conocer y evaluar el impacto de los materiales que utilizamos.Cuando haces un Analisis del Ciclo de Vida (ACV), primero se tiene que definir las etapas del ciclo de vida o los límites del sistema que va a tener en cuenta para su evaluación. Definidos estos límites podremos estudiar: De la  «Cuna a la puerta» significa que se está buscando en el impacto de la fuente, incluida la extracción de la materia prima, hasta el momento en que el producto sale de la fábrica.O bién «De la cuna a la tumba» va un paso más allá y se examina el impacto de todo el ciclo de vida, que cubre el uso real y el reciclaje o disposición final.

Conociendo estos impactos podemos actuar, y promover el uso de materiales con bajo impacto en la extracción y fabricación, materiales que puedan tener un segundo uso (Economía Circular) o materiales reciclables. Tenemos que diseñar sistemas constructivos que sean desmontables, que permitan la separación de materiales para facilitar su reciclado o segundo uso.

A la vez esta información tan valiosa sobre el impacto ambiental de los productos, los fabricantes debemos informarla de forma clara a nuestros clientes. Los profesionales de la construcción deben poder elegir el material en base a su impacto ambiental.

Os invitamos a refrescar el artículo «El ACV y otros conceptos de sostenibilidad: Aclarando la confusión»

Hemos repasado algunos de los ODS, 4 de los 17 existentes. Defendemos su importancia y la necesidad de acción emergente que pide el planeta y la sociedad. Os recomendamos que os informéis de los propósitos y metas a conseguir en el 2030 ya que toda la ciudadanía tenemos cosas que mejorar.

Más info en: https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-de-desarrollo-sostenible/

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